La solución para expertos en gestión de personas
RRHH Digital explica en este artículo qué funcionamiento realiza un organismo como la UGE, así como su relación con los departamentos de RRHH.
En un entorno donde la atracción de talento internacional se ha convertido en una necesidad estratégica para muchas empresas en España, la dirección de Recursos Humanos juega un papel más determinante que nunca. La escasez de determinados perfiles técnicos, la internacionalización de los negocios y la consolidación de modelos de trabajo híbridos o deslocalizados hacen imprescindible mirar más allá del mercado nacional. Sin embargo, para incorporar talento de fuera de la Unión Europea de forma legal, ágil y segura, es clave que los departamentos de RRHH conozcan y entiendan el papel de un organismo que, pese a su relevancia, aún es poco conocido fuera del ámbito del asesoramiento y jurídico: la Unidad de Grandes Empresas y Colectivos Estratégicos, más conocida como la UGE.
Dependiente del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, este órgano está a cargo de tramitar las autorizaciones de residencia previstas en la Ley 14/2013, de apoyo a los emprendedores y su internacionalización. Esta ley estableció un marco legal más flexible y eficiente que el régimen general de extranjería, diseñado específicamente para facilitar la incorporación de profesionales altamente cualificados, investigadores, emprendedores, inversores y trabajadores trasladados dentro de grupos empresariales internacionales.
Lo que diferencia a la UGE no es solo su enfoque técnico y especializado, sino también su agilidad. Las resoluciones sobre autorizaciones de residencia y trabajo suelen emitirse en un plazo de veinte días hábiles, lo que permite a las empresas incorporar talento extranjero sin los largos tiempos de espera habituales. Además, todo el proceso se gestiona de forma centralizada, digital y con un único criterio interpretativo en todo el territorio nacional, eliminando los retrasos y disparidades habituales en otras vías administrativas.
Para los equipos de RRHH, esto supone una gran ventaja operativa. Permite planificar contrataciones internacionales con mayor seguridad jurídica, reducir los plazos de incorporación de personal extranjero y evitar errores derivados del desconocimiento de la normativa migratoria. A través de la UGE, también se puede tramitar la autorización de residencia para los familiares del profesional, lo que facilita su proceso de traslado y asentamiento en España, aspecto cada vez más valorado por los candidatos internacionales.
En sectores como las tecnologías de la información, la biotecnología, la ingeniería, las finanzas o la consultoría internacional, esta herramienta ya es utilizada habitualmente. No solo por grandes empresas, sino también por pymes que necesitan acceder a talento altamente especializado que escasea en el mercado local. El papel de la UGE es determinante para que los procesos se materialicen con éxito.
Más allá de la contratación individual, la UGE también ofrece una vía para facilitar los traslados intraempresariales dentro de grupos internacionales. Este punto es especialmente relevante para aquellas organizaciones con matrices, filiales o equipos distribuidos en diferentes países, ya que simplifica los desplazamientos temporales o definitivos de personal clave, como directivos o expertos técnicos.
La colaboración entre departamentos legales, asesores de extranjería y RRHH es fundamental para aprovechar todo el potencial de esta vía. Pero es la dirección de personas la que debe impulsar la estrategia de atracción de talento desde una visión integral, anticipándose a las necesidades futuras de la organización y explorando todas las opciones disponibles. En este sentido, conocer cómo funciona la UGE, qué perfiles son elegibles y qué requisitos deben cumplirse es una cuestión técnica con enormes ventajas competitivas.
Por otro lado, es importante señalar que el éxito de este sistema depende también del mantenimiento de una estructura administrativa eficaz y bien dotada. La creciente demanda de autorizaciones a través de la UGE hace necesario que este organismo cuente con recursos suficientes para mantener sus estándares de agilidad y calidad. Además, la coordinación con otros organismos públicos implicados —como la Seguridad Social, la Agencia Tributaria o los consulados— es clave para que el proceso global de movilidad internacional sea verdaderamente fluido.
En definitiva, la dirección de RRHH debe mirar más allá del entorno local e incorporar herramientas que le permitan competir por el mejor talento, venga de donde venga. La UGE no es simplemente un organismo administrativo: es una pieza estratégica en la arquitectura legal que permite a España atraer profesionales de alto nivel y consolidarse como un país abierto a la innovación, la diversidad y la inversión. Quienes lideran la gestión del talento no pueden permitirse desconocer su existencia y funcionamiento.