La solución para expertos en gestión de personas
En caso de despido improcedente, corresponde al trabajador designado por el empresario para desarrollar funciones preventivas el derecho a optar entre la indemnización o la readmisión y, en todo caso, con abono de los salarios de tramitación, aunque el cese se acuerde por motivos ajenos al desempeño de dichas funciones preventivas (TS 20-1-25, EDJ 501773).
En marzo de 2022, el trabajador es despedido disciplinariamente por acoso laboral a otros trabajadores, tras desavenencias con la empresa por su negativa a concederle varios préstamos. Había sido designado en 2014 para ocuparse de la actividad preventiva, funciones que aún desarrollaba en el momento del cese.
La única cuestión que se plantea ante el TS se limita a determinar a quién corresponde la titularidad del derecho de opción en caso de despido improcedente de un trabajador que desarrolla funciones preventivas.
El TS recuerda que los trabajadores designados por el empresario para ocuparse de la actividad preventiva tienen reconocidas las garantías de los representantes legales de los trabajadores para asegurar el ejercicio libre de sus competencias, protegiéndolos de las represalias empresariales derivadas del ejercicio de sus funciones.
Y estas garantías son aplicables aunque el despido no esté vinculado con el desempeño de sus funciones preventivas. Una cosa es que el trabajador que ostenta dicha función no pueda ser despedido por razones vinculadas a la misma, y otra distinta es que, siendo objeto de despido, de ser este calificado como improcedente, el derecho de opción debe reconocerse al trabajador designado por el empleador (LPRL art.30.4). Y, en todo caso, con abono de los salarios de tramitación.